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martes, 9 de octubre de 2007

Odio a tanto odio

Odiamos a los motociclistas y a los taxistas. Odiamos a Victor Hugo Aristizabal y a Gustavo Petro, y al gobierno de Uribe. Odiamos a los toreros y a quienes no logran comprender que los animalitos también sufren. Nos da rabia, nos emputa... en fin.

En Facebook hay más de 500 grupos con la frase "odio a". Una buena proporción de los mismos son grupos colombianos. ¿Por qué tanto odio? ¿por qué tanto empute?

Hace varios años descubrí en internet los grupos de discusión y desde hace cerca de ocho años empecé a participar activamente en soc.culture.colombia así como en otros foros en Usenet. No diré que eran un paraíso, pues no lo eran. Las diferencias y las discrepancias eran evidentes y vicerales, y expresadas por personas de todos los pelambres y niveles culturales. Pero cada grupo tenía una serie de habituales que subía el nivel del discurso, que desbarataban con buenos argumentos o con sarcasmo los argumentos del contrario. Al final, aquellos cuyo único argumento era el odio terminaban por aburrirse e irse.

Pero de un tiempo para acá me encuentro con foros como los de El Tiempo y con los grupos creados por colombianos en el Facebook, por poner sólo dos ejemplos. ¡Qué diferencia!

Supongo que en gran medida Usenet partió del mundo académico, y el formato facilita la discusión detallada de cada uno de los puntos de un mensaje, y eso logra que, ante un montón de basura, se encuentren verdaderas perlas de discusiones interesantes apoyando una u otra postura. Los blogs tienen otro formato y, aunque creo que en su gran mayoría son profesionales quienes los usan, el rigor académico ha sido dejado de lado porque, entre otras cosas, no es fácil aplicarlo.

...Y Google ya convirtió a Usenet en otro blog.

Todavía me sorprende ver cómo los grupos y blogs colombianos están cargados de odio y de deseos de muerte y, sobre todo, cuando quienes participan parecen ser profesionales. Pero, tal vez estoy equivocando la demografía y no sean profesionales sino adolecentes de colegio quienes compongan el grueso de tanto odio y tanto empute. Un par de incidentes me hacen pensar que esta teoría puede no estar equivocada. Pero eso es aún más preocupante.

¿Será posible que nuestros profesionales y estudiantes de colegio aprendamos a argumentar sin tanto empute y tanto odio? ¿A expresar nuestras discrepancias con citas, evidencias y sarcasmo en lugar de con deseos de que maten a nuestros contrincantes? ¿A imponer nuestros puntos de vista a punta de lenguaje cuidado y no de groserías? Hay cosas en las que me muestro optimista... pero, desafortunadamente, esta no es una de ellas.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

No me envíen invitaciones a causas por los derechos de los animales

Describiré la muerte del animal: primero sufre una serie de punzadas con púas de 6 cm de largo que desgarran la piel y del cual se cuelgan varias cargas de más de 100 kg c/u. Cuando el animal no puede arrastrar más tales cargas, por medio de unas tenazas se le ejerce presión en el cuello hasta asfixiarlo. Esta no es la descripción de una práctica de toreo sádico, sino la forma como un búfalo muere ante un ataque de una manada de leones. Ante esto las banderillas y la espada son una forma bastante humana de morir.

¿Por qué como seres humanos debemos tener con la naturaleza consideraciones que la naturaleza no tiene con ella misma?

Tal vez... porque podemos. Si queremos tratar mejor a los animales de lo que ellos se tratan a si mismos no es por que ellos sientan igual que nosotros o sean en derecho iguales a nosotros, sino porque nosotros somos moralmente superiores para decidir darles un trato más humano.

Pero así como es nuestra elección decidir el trato que les damos, es nuestra elección también dar prioridades a nuestras causas y a nuestra acción. Yo como carne por que me gusta. Tomo leche, uso cuero, disfruto la miel. Fumigo mi casa si esta se infecta de cucarachas. Simplemente he decidido que uso de los animales si estos me son útiles y cómodos simplemente porque puedo hacerlo. También lo hago con los seres humanos. Y a diferencia de con los seres humanos, no creo que los animales sean sujetos de derecho.

¿Soy especista? Bonito término que se inventaron para equiparar el desprecio a los animales de otras especies con el desprecio de otras épocas y otras culturas (y no tan otras) a otras razas de seres humanos o a otras nacionalidades, sexos o grupos de edad. Pero sí, creo que es un imperativo moral pensar antes en los seres humanos que en otras especies, y si eso me hace especista lo soy.

Así que no me envíen más invitaciones por la causa de los derechos de los animales o en contra de las corridas de toros. Soy un especista irredento que no se siente culpable de decirle "ignorar" a esas invitaciones.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Placeres culposos y vicios sociales

Lo confieso: no fumo, no bebo, pero soy un adicto a Facebook.

Llevo más de doce años metido en Internet y a lo largo de todo este tiempo he pasado por distintos vicios. En algún momento me encarreté con las listas de correo y con Usenet. El último par de años se los he dedicado a la Wikipedia. Durante este tiempo Internet y sus servicios han sido una forma de contactar personas con las que comparto algún tipo de interés común, no todos plenamente compartidos por las personas de carne y hueso con las que me relaciono en la vida diaria. Para una persona de personalidad introvertida como yo, al mismo tiempo que me aislaba de ciertas personas, me permitían desarrollar una actividad social que nunca hubiera alcanzado por medios tradicionales.

Pero ninguno de esos vicios se compara al Facebook. El concepto de las redes sociales por Internet es muy interesante. Es algo que ya venía sucediendo: los chats de las emisoras de radio, las listas de correo, Usenet, los blogs, etc. conectaban a personas de distintas partes del globo con algún interés común, y a personas conocidas por los medios tradicionales (el compañero del colegio, el vecino, el amigo del amigo) para mantener el contacto aún cuando la distancia física los separara.

Luego vendrían los sitios dedicados a las redes sociales: Myspace, Hi5, Linked In, etc.

Estos sitios concentran el aspecto social derivado de los demás espacios. Se basan en que cada persona tenga un espacio (un perfil) donde se presentan a ellos mismos, compartiendo más o menos información (fotos, biografía, hoja de vida, bitácoras, etc.) y permitiendo contactar y ser contactado, y permitiendo desarrollar los otros intereses, también.

Mi contagio comenzó con Hi5, pero Hi5 era un placer culposo. El esquema fue pensado para los adolecentes de la era del Internet que querían hacer un montón de amigos virtuales y dentro de ese concepto, pasados mis treinta años, no me ofrecía mayores expectativas salvo mirar fotos de las amigas de los amigos. No muy distinto a ver "Así es la vida" o "El Gran Hermano" en televisión, o a camuflar una torta de chocolate cuando debo convencer a mi doctor o a mi esposa que estoy cuidando mi dieta.

Pasé por Linked In. Una red social con un concepto radicalmente diferente: buscar y mantener los contactos profesionales con el objetivo de buscar oportunidades de negocio o de empleo. Las fotos de las fiestas y de los paseos se reemplazan por hojas de vida. El primer nombre o el apodo se reemplaza por el nombre completo. Es más serio... pero por ello mismo le falta el picante. Linked In se puede manejar abiertamente, sin esconderlo de los jefes o de los amigos, pero por otro lado no envicia.

Las redes sociales pululan hoy en día. Tanto escuché hablar de Myspace que me inscribí hace meses y nunca le encontré el chiste. Mi red de amigos allá es nula. Igual, con dos redes sociales de conceptos diferentes (hacer amigos / mantener contactos) todo era suficiente para mí, así que normalmente ignoraba todos los demás pedidos de entrar a otros sitios de contactos.

Hasta que caí en las garras del Facebook. Supe que varios amigos habrían formado un grupo allá y entré con ese propósito específico... y no pude salir. No he podido salir. Facebook es un vicio social. Es como dejarse atrapar del alcohol o del cigarrillo: nadie te va a juzgar por consumirlos, particularmente si no lo haces a deshoras, pero es un vicio. Es un Hi5 sin el elemento culposo, es un Linked In con picante, es, en fin, el vicio social que nunca tuve.

Y como un buen bebedor o un fumador diría: no lo condeno. No les advierto del problema. Todo lo contrario, los invito a compartir este placer.

Venid a mí, sed mis amigos, compartid mi vicio.